David vestido de otoño con ojo de gato
Estoy inquieta. Y no es el otoño. Eso es lo que me quieren hacer creer, pero yo ADORO esta estación. Siempre fue mi preferida. Me gustan sus colores, sus paisajes, sus olores, sabores y texturas.
¿Entonces?
Veo poca tele, me aburre esa pandilla de cretinos hablando todos a la vez sobre personajes tan anodinos como ellos. Las series: las españolas, las que no tienen caspa y parten de una buena idea se malogran con guiones inverosímiles y poco documentados. Alguna serie americana que me gusta, y no nos pongamos patrioteros, se lo curran más, repiten capítulos como si sufriéramos amnesia constante o las emiten en horarios de locos.
Escena callejera reflejada en escaparate y España cañí
La radio: o música fórmula repetitiva, que hasta ya te sabes el orden de las canciones, o tertulianos a los que sólo les importa su propia opinión, que en demasiados casos carece de argumentos e incluso de la mínima información exigible.
Prensa: concentrada en grandes grupos de poder, defiende sus intereses, no existe el análisis ni la información imparcial. O hay muy poca.
Los políticos profesionales deciden cómo debo vivir. Y viendo lo que hay, miedito me da.
PP: provincianos, fascistas, que no pueden digerir que hayan ganado los otros. ¿Qué me importa a mí un trozo de trapo ondeando en un palo? Nada si eso sirve para matarse y, en el mejor de los casos, perder el tiempo en discusiones idiotas. Lo del trapo para definir la bandera ya lo dijo Camilo José Cela, por cierto. ¿Por qué sólo se meten con Cataluña y no con el País Vasco, que es la autonomía con más competencias y la única que hasta recauda sus impuestos? Por MIEDO, pero ellos venden que se rompe España.
La rosa y la cruz
Socialistas: han avanzado un poco con algunas leyes que eran imprescindibles, pero no tienen el coraje suficiente para romper de una vez con la Iglesia y lograr que este país sea laico y civilizado. Las religiones, a sus iglesias respectivas, que es un tema íntimo y personal.
Se vende ajuar de pobre a la salida del metro
La izquierda: su misión sería conseguir la dignidad y el bienestar de las personas, no mantener consignas y eslóganes acartonados. Izquierda unida debería dejar en la cuneta a los nostálgicos del comunismo del estilo Unión Soviética.
Nacionalistas: además de proteger su patrimonio cultural, deberían centrarse en conseguir que sus comunidades tuvieran una vida de calidad en vez de defender tonterías, la forma de la boina de turno o reinventar la historia para alentar la confrontación.
A mí alrededor veo a la gente comprando compulsivamente, queriendo aparentar, endeudándose por encima de sus ingresos. Sin ánimo para protestar, para organizarse. El consumo de ansiolíticos y antidepresivos alcanza cifras preocupantes. Ya hay hijos que viven de las pensiones de sus padres.
Que acabe la farsa y empiece el espectáculo
¡Socorro! A quien corresponda. Ahí va una corta lista de cuestiones importantes que podrían sustituir a los debates que no interesan a nadie con inteligencia media.
Sueldos dignos para todos.
Vivienda con precios asequibles, proporcionales a los ingresos.
Educación laica. Enseñanza de valores democráticos.
Conciliación para que haya vida personal más allá del trabajo.
Trabajo sin explotación, respeto a todos los derechos laborales.
Justicia para todos. Jueces imparciales.
Por último, que los políticos profesionales, los poderes económicos, los medios de comunicación nos respeten como seres humanos y no traten de adocenarnos y se burlen impunemente de la democracia y la dignidad.
Exigimos que nos respeten como ciudadanos que somos.