28 de noviembre de 2007

Ossobucco o una madre en un concierto

Las madres creemos lo que pone en los carteles. Así que, después de una hora y media de atasco y treinta minutos más para encontrar un parking, nos plantamos en la puerta a la hora indicada: las 9.

La Siroco estaba chapada y no había ni dios. Las madres enseguida echamos mano de nuestros temores. ¿A ver si no era hoy o lo han suspendido y el niño no se ha acordado de avisar? Las madres somos prácticas, previsoras y tenemos una moral a prueba de infortunios, así que le dije a mi hombre:

Anda, vamos a comer algo, que esto igual se alarga y nos da un yuyo con el estómago vacío, los humos de los petas y la cervecita a morro que me bebo para no desentonar en el ambiente y porque no conduzco.

En el bar elegido, hombres de toda clase y condición veían con pasión el fútbol en pantalla panorámica, Werder Bremen-Real Madrid.

Nos comimos un “sándwich” caliente de jamón y queso, que en Madrid llaman “mixto” y en Barcelona “biquini” y unas croquetas que se llaman igual en todos lados, aunque no estén rellenas de lo mismo.

Fuimos a tomar café a un lugar un poco más glamuroso y con menos testosterona futbolera: “El café La Palma” Muy acogedor.

Allí nos encontramos con más gente que iba a ver el concierto y nos dijeron que la cosa no empezaba hasta las 10:15.

A las 10 no fuimos para la sala. Me gustó. Aunque la música sobrepasaba todos los decibelios soportables para un oído humano sin sordera. La iluminación era como a manchas de leopardo recorriendo suelos y paredes al bies. Resultona, pero de iluminar nada, de nada. Si lo sé, ni me maquillo. Que hasta serum me había puesto, con lo caro que está.

Por fin, salieron los chicos de Ossobucco. Adrià y Jhosua. Qué guapos y qué buena planta. Hala, a hartarse de hacer fotos. Pero mi cámara, que sólo cuenta con 400 ISO, me pide Flash. Y yo seré una madre, pero sé que el flash en un concierto es como una guitarra eléctrica en una Zarzuela. Así que hago lo que puedo, ya las apañaré en casa.

Ossobucco, compuesto por Jhosua y Adrià, inclasificables como “grupo”, son dos guitarras, dos compositores y dos cantantes que deforman o acentúan las melodías para que se adapten al espíritu de sus temas, a sus letras y a su manera de concebir la música. Esos continuos y sorprendentes contrastes que caminan por texturas acústicas y sonidos electrónicos son sus señas de identidad. Pablo Sbaraglia , con el que hicieron el disco en Argentina, les dijo que su música era Expresionista.

¿EL CONCIERTO? Mis favoritas muy bien, las otras “raras”, pero como dice mi hijo, “mamá, si te gustara todo lo que hago me preocuparía”

Y es que el salto generacional no se lo come una así como así, ni siendo una madraza.

Gracias a todos los que fueron, pero especialmente a mis amigos blogueros: Paseando por tu nube que aguantó como una jabata a pesar de ser de mi generación; alicia que trajo a un amigo .JL. en los afelios que también vino con una amiga.

Fue emocionante abrazaros en persona y que no me pusierais mala cara por la encerrona. Ah, y a las tres amigas de mi hija Laura.

No estaba lleno, pero la mayoría del público venía a escuchar y ver a los Ossobucco. En cuanto estos dos tengan un poco de promoción y consigan su público... van a pasar de mí y de mis propagandas de estar por casa, me lo veo venir. Y yo, encantada.

Especial mención a JORGE de hyperpotamus que acompañó a los chicos en algunos temas. Genial con su mini armonio y su percusión hecha con la boca. Actúa en la Sala Caracol de Madrid el 4 de diciembre.

24 de noviembre de 2007

INSPIRACIÓN

Me inspira BELMAR con este mensaje que dejó en mis moreras

«Te veré otra vez cuando las estrellas caigan del cielo y la luna se haya puesto roja sobre la colina de un solo árbol»

Me inspiran las luces y las sombras

Las flores amarillas y los azules saturados

Me inspira la combinación de luz y metales y el barman escondido para no salir en la foto.

Un cruce de miradas en un anochecer de otoño

Mi gata Nina con escondites nuevos para entibiar su cuerpo cuando se acaba el sol de la mañana

Me inspiran los chicos melancólicos del escaparate ...

... y los chicos duros de corazón tierno.

¿Quién o qué te inspira a ti?

16 de noviembre de 2007

La tierra prometida

Acomodó sus pertenencias sobre las rodillas. Se reclinó en el asiento, cerró los ojos y suspiró. Olía a jabón antiguo.

La mayoría de los viajeros dormían, pero yo no podía apartar mis ojos de sus manos y de los caminos de luz sobre éstas, tan cambiantes como el atardecer que se colaba por la ventana.

Un atardecer lujurioso iluminaba a mi compañera de viaje. Sonreía.

En sus sueños, la tierra prometida la acogía sin prejuicios, con respeto. Le agradecía que cuidase de sus viejos y que hiciese los trabajos peor pagados. Por fin una vida digna, sin lujos, pero digna.

La tierra prometida.

Cerré también los ojos y sonreí por ella. La puesta de sol se iba diluyendo con rapidez en el horizonte

Me sobresaltó un gemido. Las manos seguían agarrando la bolsa en la misma posición, ya sin luz. El cristal de la ventanilla era un espejo negro con huellas de dedos y el rastro de un corazón pintado en el vaho. Noche y sombras.

El neón azulón de un club de carretera me permitió ver su rostro un instante. En su cara dormida se reflejaba la nostalgia y el cansancio.

La tierra prometida es sólo un sueño, y ella tiene una pesadilla.

Desvelada me pegué al cristal de la ventana. La luna emergía entre las nubes negras. Me pareció tan hermosa que estuve a punto de despertar a mi compañera de viaje para enseñársela. No lo hice.

Tal vez en otro viaje coincidamos y ella haya encontrado por fin la tierra prometida que vino buscando.

Entonces, nada nos impedirá disfrutar juntas de la belleza.

13 de noviembre de 2007

Mi tesoro

Mis hijos, mis mellizos, mi tesoooroooo!

Así eran de pequeños e indefensos cuando nacieron, con cuatro minutos de diferencia, un 13 de noviembre de hace 29 años.

Fuimos creciendo. Ellos a lo alto y yo a lo ancho.
Compartimos buenos momentos.

Muchas risas y algún sobresalto. Antes de dormir hacíamos teatro, magia potagia, hipnosis de broma y pocas matemáticas, lo confieso.

Tal vez por eso tienen alma de artista.

Laura canta jazz como los ángeles negros. Dibuja, modela, toca el teclado y trabaja en lo que surge para vivir por su cuenta. Todavía anda buscando su lugar en el mundo. Ella es una princesa, pero no lo ha descubierto.

Adrià es músico y actor, aunque lo último esté aparcado por desencanto.

Está a punto de sacar un disco al mercado. Es la mitad de OSSOBUCCO.

Un dúo que compone y canta todos sus temas. Aprovecho para hacer publicidad descarada.

CONCIERTO 28 de noviembre, miércoles.

Sala SIROCO, de Madrid, a las 9

GRATIS

Adrià no quiere renunciar a ser feliz por algo de seguridad. Puede vivir con poco, pero no sin crear.

Os quiero, hijos. Si me necesitáis, silbad. Ahí estaré.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Y tú, amiga/o bloguera/o ¿tienes también un tesoro?

4 de noviembre de 2007

Bichos y animales

La inteligencia es lo que diferencia al hombre de los animales.
¡¿Mande?! Cada vez que profundizo en algunas personas, me gustan más los animales. Bicho raro, mal bicho. ¡Animal!

No sigas, por favor. No sigas alabándome que me emocionas.

Bicho raro

Gato cerca del Paular. Rascafría. Posando para mi postal. Monísimo

Cigüeña de Olmedo. Valladolid

Cisne del parque El Capricho. Madrid

Ojo, si te pones a su alcance te ataca. Demasiada convivencia con el hombre y demasiado pan duro. ¿Qué come un cisne? No pienso darle pan remojado a esta belleza.

Ardilla del parque El Capricho. Madrid

Corre que se las pela, casi se me escapa.

Pajarillo entibiándose al sol de la tarde en la Plaza de la Ópera. Madrid

Perro en una acera del centro de Madrid de noche

Me gustan los perros despeluchados, con pinta de loquitos como éste.

Pato de la laguna de Villalba

Cuando la fiebre aviar, nuestro alcalde pasó de alarmas y nos dejó los patos en la laguna. Nuestros patos entre la nieve quedaban irresistibles. Y yo por los suelos para dejar constancia. Te debo una, alcalde.

Burrito del parque Las Suertes de Villalba. Aquí descansando

A los niños les encanta cuando anda suelto comiendo hierba. A mi me recuerda a Platero, aquel que era suave, blando y peludo, con ojitos de azabache, según Juan Ramón Jiménez.

Y hasta aquí, una pequeña muestra de mis animales callejeros.

¿Eres tú un bicho raro o sólo un poco animal?