27 de enero de 2008

Impresiones

… Yo muchas veces me he perdido para buscar la quemadura que mantiene despiertas las cosas… (Lorca)

El hombre dejó la maleta en la tripa del autobús y tiró sus miedos a la papelera de la Terminal. Tuvo una visión de la belleza y se guardo la esperanza en el bolsillo de las sorpresas, donde de niño guardaba su canica favorita. La que contenía un océano sólo para sus ojos.

Cuando llegó a su destino nadie lo esperaba. Pero no era un hombre solo, sino la suma de todos sus encuentros, amores, desamores, aciertos y fracasos.

Caminó bajo la lluvia sin prisas. No importa cuantas veces se empiece, pensó. Y su boca dibujó algo parecido a una sonrisa.

Los niños aparecieron ante mi lente rielando como un espejismo un mediodía en la ciudad de La Habana. A cambio de chicles de fresa me dejaron ver sus ojos de cerca y me hicieron sombra con sus pestañas para encontrar el dólar de propina.

Él va a su encuentro con el corazón batiendo a la velocidad de los paisajes que corren paralelos a la vía y dejan su pronta en las ventanillas el tiempo justo para ser añorados.

Entre Él y Ella sólo hay un ukelele rojo, tres estaciones, una tienda de chinos que abre 24 horas, cinco pisos sin ascensor y la incertidumbre de la primera cita.

"El gran acordeón” Obra de Lola Calzada

ART despertó a Lola para decirle que en su obra se había colado una intrusa.

La mujer se desperezó como si estuviera en su casa y dijo que las tostadas le gustaban con aceite de oliva y el café cargado y en taza pequeña.

23 de enero de 2008

Amanece

Con los ojos pegados y el cuerpo intentando adaptarse a la verticalidad, abro la ventana. Precioso. Pero la belleza de un amanecer es efímera. Corro descalza a buscar la cámara.

Me siento feliz por tener una entrada de primera fila.

Y río, con mi gata haciendo requiebros entre mis piernas y dando cabezazos a bordes y esquinas contagiada por mi locura.

A media mañana, en la parada del café, ojeo el periódico. El mundo huele mal y algunos políticos y ex políticos me dan ganas de vomitar. Leo que el ex presidente Aznar intervino en Herzlyía, el principal foro de debate político, diplomático y económico de Israel. No hizo la mínima alusión a la desesperada situación de la población de la franja de Gaza ni a que sus anfitriones se salten a la torera los derechos humanos. Habló de poder, de dinero y de bandos de buenos y malos. Él pertenece al de los buenos. Y, para que no quedara ninguna duda, pronunció una de sus estúpidas frases. "No quiero ser protegido por los chinos, ni controlado por los rusos, ni dominado por el Islam." Este tío es corto, impresentable. Y si no fuese tan dañino, me daría lástima, como canta Serrat.

Leí mi primer relato sobre el holocausto judío cuando tenía trece años. Me impresionó tanto, que me obsesioné. Quería saber más de los campos de exterminio nazi tratando de encontrar una explicación a tanta atrocidad. Busqué novelas, ensayos y artículos que leía sobrecogida como si fueran historias de terror.

Durante muchos años lleve colgada al cuello la estrella de David.

He visto casi todas las películas y documentales que se han hecho desde El gran dictador; Noche y Niebla; Shoah. Documental; Europa, Europa; Adiós, muchachos; Amén; La lista de Schindler...

No voy a enumerarlas todas, porque la lista es larga.

Todavía lloro desconsolada con la escena del judío hambriento, helado, aterrorizado, tocando el piano para un oficial alemán en un edificio en ruinas en la excelente cinta de Polanski, El pianista.

Y sigo sin encontrar una sola razón para entender que unos hombres sean capaces de masacrar a otros hasta la muerte de una manera organizada y fría, ante la indiferencia del resto.

Los hombres crearon el infierno y abrieron franquicias.

Dachau Buchenwald Auschwitz

Entre el Mediterráneo y el estado de Israel existe una de esas franquicias: “La Franja de Gaza”. Lo que más me desanima y aterroriza es que los verdugos son ahora los descendientes de aquellos por los que he llorado tanto, por los que he llevado un símbolo que los identifica, yo, tan poco dada a las enseñas, banderas, patrias, bandos o religiones.

Me temo que la historia se repita y, cuando ya no quede nadie a quien torturar ni humillar, diremos horrorizados que no sabíamos que a un puñado de palestinos se les ha condenado a una muerte lenta y atroz, un puñado entre los que hay viejos, mujeres y niños.

Ellos miran nuestra indiferencia desde las barricadas de su asedio.

Amanece en Gaza y empieza la pesadilla de sobrevivir a la barbarie.

16 de enero de 2008

Camino a Ítaca

Divago en voz alta y mi gata se aburre de mi trascendencia. Me prefiere loca, frívola, sin preguntas, irónica y rutinaria.

Viajo por mi memoria buscando la llave perdida que abre el baúl donde guardo frases hechas, convencionalismos, recuerdos inservibles, ideas preconcebidas y traumas enmohecidos de los que quiero desprenderme.

¿Dónde está la llave? Mata-rile rile-rile…

La maraña de mis contradicciones me impide ver a qué puerto me dirijo. Busco geografías humanas que me inspiren rutas nuevas. En el horizonte no se acaba el mundo. Es sólo un efecto óptico.

Quiero encontrar el equilibrio entre lo que debo hacer y lo que quiero hacer, sin que me arrastre la corriente o me paralice el remordimiento.

Ni las inclemencias ni los obstáculos detendrán mi marcha. Ya lo dijo el sabio: “lo importante no es el destino, sino el viaje” Lo tengo decidido, me largo a Ítaca.

“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante ti...”

(Ítaca- Kavafis)