30 de marzo de 2008

Mirar nubes

Hay un libro que ni siquiera he ojeado todavía. Pero ya sé que me enamoraré de él sin remedio. Se titula “Guía del observador de Nubes” de Gavin Pretor-Pinney, que nos dice:

“Nada en la naturaleza puede competir con la variedad y el dramatismo de las nubes; nada está a la altura de su belleza sublime y efímera”.

A mí me pones un cielo con nubes y una luz especial y me siento la reina de Saba. Me relaja, me estimula, me río por lo que me hace imaginar, me olvido del agobio, de lo escaso que cobro, del trabajo acumulado, del desasosiego por si los hijos no intentan ser felices…

Prueba a mirar por la ventana, tumbarte en el suelo, en un banco del parque, la playa, el campo o, en su defecto, en el asiento del autobús o del coche, lo último sólo si no conduces, y mira nubes.

Ya me contarás. Y sin gastarte un euro en psicoanalistas ni en antidepresivos.

23 de marzo de 2008

La sombra

A veces me canso de mí y no puedo dejarme. Me trato con indiferencia, hago ver que no me interesa lo que me ocurre. Me desdoblo para observarme con objetividad. Y lo que veo en ese ejercicio de ilusionismo es más de lo que me gustaría ver.

Como no puedo dejarme, ni siquiera por un tiempo, me quedo, me trato con mimo y con mucho humor. La risa está salvando nuestra impuesta relación.

El filósofo indio Tagore dejó escrito: Tú no ves lo que eres, sino su sombra.

Pero me gusta más lo que dice un proverbio árabe:

El hombre no puede saltar fuera de su sombra.

Resulta inquietante no poder huir de uno mismo.

Hay que ver lo que da de sí en una mente calenturienta un vecino dándole a una pelotita un sábado al mediodía, tan ajeno a mis elucubraciones.

Es en esos momentos cuando me gustaría dejarme por un rato, pero no puedo despegarme de mi sombra. Qué fastidio.

17 de marzo de 2008

Lo que eres ...

… se te va desprendiendo poco a poco…El presente desaparece y tú te conviertes en memoria… Te despojas de todo. Miedos, sentimientos, deseos: los guardas como trajes viejos, en el armario de una desconocida sabiduría y de una paz inesperada…

(Océano Mar, de Baricco)

La rutina aferrada a su tobillo le impedía alzar el vuelo. En una de sus alas inútiles abrió una ventana para asomarse a los sueños.

El hombre cierra los ojos y sueña que es libre cuando la realidad le sobrepasa.

El hombre se inventa historias que le ayuden a ser feliz. No importa lo absurdas que sean, se las cree. Hasta que un día algo se rompe dentro y se da cuenta de lo atado que está a la fantasía para sobrevivir.

Cuando el hombre descubrió el paraíso abrió su cabeza para que anidaran los pájaros. Ya sin engaños, sin preguntas solemnes sobre su existencia, se tumbó al sol. Se merecía un descanso.

10 de marzo de 2008

Amigo, despierta...

... que los montes todavía no respiran y las hierbas de mi corazón están en otro sitio…

… Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan...

… Otro día, veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua…

Hoy me apropio de los versos de García Lorca, que parece conocer los entresijos de mi alma y los recovecos de mi mente mejor que yo. Al menos él lo cuenta bonito y con esperanza. Gracias, poeta, siempre me echas una mano cuando me quedo sin palabras.

7 de marzo de 2008

Jornada de reflexión con paisaje

Voto a la izquierda porque la derecha y los nacionalistas santurrones y provincianos me da ganas de vomitar.

Porque el PSOE empieza bien y termina escorándose a ese centro imaginario que yo llamaría limbo. Donde van los tibios, los que no se mojan, los que no se comprometen, los que no son capaces de poner coto a tradiciones absurdas y sangrientas, a conjuros de hombres rancios vestidos con faldas largas que no soportan que sus súbditos les hayan perdido el miedo al infierno que, ahora existe, ahora no existe, como un truco de magia desfasado.

Voto a la izquierda porque respeta que yo sólo crea en la capacidad del ser humano para reinventarse y sobrevivir. Y también respeta que tú creas en un ser superior omnipresente, que utiliza diferentes nicks, en nombre del cual se mata, se humilla, se discrimina, se descalifica.

Hoy Jesús de Nazaret entraría en las emisoras de radio que fomentan el odio y en las arcas de la Iglesia que invierten en laboratorios que comercializan la píldora abortiva y echaría a esos hipócritas del templo de su padre como hizo con los mercaderes en Jerusalén.

Voto a la izquierda porque prefiero un niño al que dos padres o dos madres le dediquen su tiempo, su amor, sus cuidados y desvelos. A que como yo se críe sin amor.

Voto a la izquierda porque cada mujer tiene derecho a interrumpir su embarazo si no se ve capacitada para emprender la aventura de ser madre. Y que no me vengan los falsos profetas a arengar, soy madre por vocación y adoro a los niños.

Todavía no he visto a esos energúmenos que gritan por el derecho a la vida ir a las chabolas o a las organizaciones solidarias y dedicar su tiempo y su dinero a cuidar de las vidas de esos niños por las que tanto vociferan.

Voto a la izquierda porque no creen que la patria, la monarquía, la religión, la constitución, la transición, la unidad de España sean sagrados ni su conservación y defensa a ultranza merezcan una sola gota de sangre ni una lágrima.

Voto a la izquierda porque soy una soñadora, una romántica y una sentimental que todavía cree que este mundo tiene remedio.

1 de marzo de 2008

Alicia en el país de las Maravillas

He perdido un millón de euros, y no pasa nada. Lo asumo. Pero aguantar nueve meses que un tío te chorice a tu mujer… Se me atraganta el cruasán de 500 calorías. Pero imagino al David de Miguel Ángel cubierto de ellos con el ojo del camarero soñador y me siento menos culpable por saltarme la dieta.

En la mesa de al lado, un hombre herido, rubio como la cerveza, le cuenta a su acompañante que ella lo ha dejado por otro después de doce años de felicidad. Su tono se bate entre la ira y la sorpresa en un duelo muy igualado.

¿Sabes? Da lástima. Tiene un marido abogado de 42 años (o sea él), de 1,90, y se va con un vende mierda de 60 (el amante).

Mi lápiz en suspenso espera la altura del amante. No lo menciona. Anoto: ¿será más alto que él? ¿Más espigado?

Me atiborro de pastillas para dormir. Si no fuera por mamá, que tiene 75 tacos, no me importaría que me diera un infarto y morirme de golpe. Acabar con todo…

El acompañante, que no habla, está incómodo con esta última confesión. No parecen amigos, más bien colegas de curro.

Dame un beso de amor, me dijo cuando vino a recoger sus cosas. A mí no se me conquista con frases. Pide perdón a mamá. Dile que eres una puta cerda o que te volviste loca…, que se yo.

¿Pero a qué juega?

No quiso llevarse la ropa… Tíralo, dijo… Veinte millones de pesetas* hay en esos armarios... Le regalé para su cumpleaños un AUDI, con GPS… y la muy… me decía que llamaba desde París por trabajo y estaba aquí, en la Castellana. ¡Joder, que el GPS te dice la verdad!

Se queda en “pausa”, como el vídeo cuando vas al baño. Estoy a punto de hacer lo propio, cuando un gemido seguido de un estruendo me clava en el silloncito verde inglés.

¿Te han hecho daño? ¿Te han hecho daño, aquí? ...

...y se golpea el pecho como un gorila macho, un espalda plateada, a la altura del corazón y donde guarda su billetero de piel de cabritillo salvaje. El acompañante da un respingo y se recoloca las gafas. El rubio abogado suelta el aire como una olla de presión.

Tiene pagado los cursillos de golf… hasta el año que viene… No entiendo nada. ¡DIOOOOOSSS!

Ni propina le dejo al camarero, que me enternece con ese cuerpo diseñado para la lujuria y que podría ser mi hijo.

Como he olvidado el GPS en casa, me desplazo en metro.

Me inquietan los túneles con toneladas de tierra por encima. Pero hoy sólo pienso en lo afortunada que soy por no pertenecer al mundo de ese señor, tan aburrido y absurdo.

Soy Alicia en el País de las Maravillas.

Un conejo pasa veloz consultando su reloj de bolsillo y repitiendo.

¡Dios mío! ¡Dios mío! Voy a llegar tardísimo.

* 120.202, 42 euros. En pesetas en la voz original (Nota de la cotilla)