27 de junio de 2008

¡Hasta pronto!

...Nació libre como el viento, no tiene amo ni patrón y se mueve por instinto como un gorrión...

…Y le da pena el canario, pero no envidia a un halcón. Le gusta volar bajito como un gorrión... (Serrat)

Esto que veis está a quince minutos andando de mi nuevo hogar. La foto la hice a las nueve y media de la mañana. La luz no era muy buena, pero me la traje de vuelta, una vez apalabré el piso para animarme con los jaleos de la mudanza.

Regreso al mar y a otro estilo de vida.

Una mañana de hace dos meses y medio, mi chico y yo decidimos que la única manera de iniciar ese cambio del que tanto hablábamos y que ya nos parecía un sueño era vender el piso. Sí, señor, en el peor momento, según todo el mundo, pero para nosotros fue mágico descubrir que podíamos intentarlo.

Vender, pagar deudas, regresar a Barcelona, vivir de alquiler cerca del mar y en un barrio popular y agradable, con sus paseos, sus tiendas, sus vecinos, sus bares… Empezar una nueva vida ligeros de equipaje…

Sólo nos llevaremos los libros que queremos conservar o releer, una caja de recuerdos, música, cuadros, la ropa que nos ponemos, fotos, los ordenadores, lo imprescindible… el resto aquí se queda.

Se acabó el coche. Xavi usará la bici y yo las piernas, me gusta caminar con la cámara en la mano. Para distancias largas o prisas el transporte público, si algún día hay que utilizar un coche se alquila. ¿Alguien quiere un coche en perfecto estado y a buen precio?

Ahora que los hijos ya volaron y viven sus vidas, nosotros trataremos de pasarlo lo mejor que podamos. Trabajaré para vivir, nada más, pero no viviré para trabajar.

Me apeo del consumismo desaforado, de la acumulación de cachivaches. De la carrera de que quien más tiene, más vale. Conmigo que no cuenten.

Queremos charlar, pasear, leer, escribir, hacer fotos, ver exposiciones y, cuando podamos, viajar. Cocinar, sobremesas largas, ir al cine, al teatro, un poquito de blog…

Ahora que lo enumero, creo que tendremos que madrugar para que nos de tiempo a todo.

Y en esa aventura ando. Voy a estar un tiempo loca y medio desaparecida.

Ha empezado la cuenta atrás.

Entre salir de nuestro hogar actual y montar el nuevo en Barcelona hay infinidad de trámites, gestiones, cajas, embalajes, decisiones, compras, viajes, firmas, despedidas… ah, y sin dejar de trabajar, porque los alquileres están por las nubes y a nuestra edad no tenemos patrimonio. ¡Qué locura! Pero estamos muy ilusionados.

¡Hasta pronto!, espero

17 de junio de 2008

Confidencias

Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía. (Anatole France)

Con un ojo veo lo que necesito ver, con el otro busco.

El ojo rastreador lleva una antena incorporada, un detector de paisajes y paisanajes. A los mandos un loco bajito que se alimenta de nubes, rajas de luna y guiños. Archiva por “c” de caos y “b” de batiburrillo.

Resultados: imprevisibles.

El amor es todo lo que tengo y el arte todo lo que me gustaría poseer. El universo contenido en ocho letras.

Por las noches escalo los patios traseros de mi memoria donde guardo secretos y pensamientos salvajes. Mientras, en los tejados, los gatos lloran de amor y las golondrinas sueñan con gusanos de nácar para sus polluelos.

Entre las lágrimas y la risa hay un velo de tristeza antigua que matiza mi alegría. Me gusta mirar la vida a través de él.

En ocasiones, veo muertos

Como si fuera una casa deshabitada los okupas emocionales me invaden, llenan mi cabeza de quejas sin acción y hacen saltar los diferenciales de mi energía. Soy rebelde, porque el mundo me ha hecho así… -mugen cansinos. Y, un cuerno, su única rebelión es la conquista de mi espacio vital. Necesito experto en desahucios sentimentales para iniciar el desalojo. De momento, he decidido que duerman fuera.

8 de junio de 2008

Corazón loco

La chica vudú

Su piel es de tela blanca

un remiendo de recortes.

Y en su corazón se ensartan

alfileres de colores.

(Texto y dibujo de “La melancólica muerte de Chico Ostra”, de Tim Burton)

A fuerza de añorar el mar me han crecido peces en las habitaciones que se asoman a las ventanas y asustan a las vecinas con sus bocas abiertas como corazones rotos. Se pintan los ojos con tinta de calamar...

… y fantasean con que el viento es brisa marina, las toallas azules olas y los paños de colores veleros prendidos en el horizonte por los dedos de madera de un pirata manco.

Té con pastas para don Vito, que se ha tachado un ojo en señal de protesta. Quiere ser un chucho, llevar vida de perro y tener amoríos con Canela…

… nariz de charol, lengua de caramelo. A don Vito le han crecido amapolas en el corazón que se mecen cuando suspira pensando en ella.

La niña habita en mi corazón donde no llega la escarcha de las noches oscuras, ni duelen las ausencias de nanas y caricias. Cuando ella se marcha, me quedo sin sonrisa. Soy una mujer de agua, de luna y frío.

Soy un paisaje apacible con volcanes dormidos en las esquinas.

2 de junio de 2008

Historias mínimas, Madrid

…La tierra es redonda y nuestra historia también. ¡Ignoremos la cronología! Hoy estás tan solo como en tu adolescencia cuando todo era auténtico y de color de rosa, y tú, con tu energía e impaciencia, eras un joven insoportable…

…Nada se detiene, todo recomienza: las historias y los que las cuentan…”

(La noche del pecado, de Tahar Ben Jelloun)

Sólo los niños saben lo que buscan – dijo el principito.

Una melodía melancólica serpenteaba por la calle comercial mezclada con los sonidos amortiguados de los coches de la Gran Vía y el bullicio de los peatones hablando a voz en grito con el del al lado o por un artilugio que llaman móvil. Los transeúntes indiferentes pasaban de largo, sólo la niña parecía conmovida por la música.

Mi, tu, su elegancia por tres euros con cincuenta. ¿Quién ha dicho que se nace elegante? En Madrid se puede comprar.

Dale, dale, betunero, dale, dale con tesón y verás como te quedan tan brillantes como el sol…

Llamadme idiota, pero sería incapaz de sentarme en ese trono callejero y que alguien me limpiara los zapatos. No porque me diera vergüenza exponerme a los viandantes, sino por mirar a un hombre desde arriba mientras se gana el pan.

Hola, hola, dicen los carteles mientras el hombre alivia su tristeza, su desgana y su melancolía en el paseo. No le falta detalle, el blanco indica que es un hombre puro, los ojos cerrados, que medita, la escobilla, que no le gusta dejar rastros.

En un lado está el libro, ver flecha, una obra mediocre de esas que colonizan las librerías sepultando las obras que nadie se debería perder, pero él le da un buen uso. Aunque a veces alguna frase se le quede tatuada en el culo, para gloria del autor que sobrevive un poco más al olvido.

¿Qué libro le recomendarías a nuestro amigo para su higiene? No te cortes.

Mi Spiderman gordito me sale otra vez al paso. “Liquidación” se clava como una flecha en sus generosas carnes. Sutil mensaje o crueldad del destino.

Le ha robado el cabás de la merienda a su sobrina. Es tan alegre. La capa a Batman, que en la escena callejera simula su propia sombra o la de su muerte como héroe, y con la que esconde sus michelines cuando regresa a su barrio donde sólo es Mariano el gordo.

Al fondo a la derecha, Batman, que se ha hecho una liposucción en Dermotétrica, viene a reclamar lo que es suyo: la gloria, el capote y lo buenarro que todavía luce.

Las arañas ya no quieren tejer para Spiderman. ¿Quién trabaja el doble por el mismo salario? Nadie debería. Aunque la mayoría de emigrantes, de mujeres y jóvenes españoles lo hacen.

Pero eso es otra historia y no creo que sea redonda.