...Nació libre como el viento, no tiene amo ni patrón y se mueve por instinto como un gorrión...
…Y le da pena el canario, pero no envidia a un halcón. Le gusta volar bajito como un gorrión... (Serrat)
Esto que veis está a quince minutos andando de mi nuevo hogar. La foto la hice a las nueve y media de la mañana. La luz no era muy buena, pero me la traje de vuelta, una vez apalabré el piso para animarme con los jaleos de la mudanza.
Regreso al mar y a otro estilo de vida.
Una mañana de hace dos meses y medio, mi chico y yo decidimos que la única manera de iniciar ese cambio del que tanto hablábamos y que ya nos parecía un sueño era vender el piso. Sí, señor, en el peor momento, según todo el mundo, pero para nosotros fue mágico descubrir que podíamos intentarlo.
Vender, pagar deudas, regresar a Barcelona, vivir de alquiler cerca del mar y en un barrio popular y agradable, con sus paseos, sus tiendas, sus vecinos, sus bares… Empezar una nueva vida ligeros de equipaje…
Sólo nos llevaremos los libros que queremos conservar o releer, una caja de recuerdos, música, cuadros, la ropa que nos ponemos, fotos, los ordenadores, lo imprescindible… el resto aquí se queda.
Se acabó el coche. Xavi usará la bici y yo las piernas, me gusta caminar con la cámara en la mano. Para distancias largas o prisas el transporte público, si algún día hay que utilizar un coche se alquila. ¿Alguien quiere un coche en perfecto estado y a buen precio?
Ahora que los hijos ya volaron y viven sus vidas, nosotros trataremos de pasarlo lo mejor que podamos. Trabajaré para vivir, nada más, pero no viviré para trabajar.
Me apeo del consumismo desaforado, de la acumulación de cachivaches. De la carrera de que quien más tiene, más vale. Conmigo que no cuenten.
Queremos charlar, pasear, leer, escribir, hacer fotos, ver exposiciones y, cuando podamos, viajar. Cocinar, sobremesas largas, ir al cine, al teatro, un poquito de blog…
Ahora que lo enumero, creo que tendremos que madrugar para que nos de tiempo a todo.
Y en esa aventura ando. Voy a estar un tiempo loca y medio desaparecida. Ha empezado la cuenta atrás.
Entre salir de nuestro hogar actual y montar el nuevo en Barcelona hay infinidad de trámites, gestiones, cajas, embalajes, decisiones, compras, viajes, firmas, despedidas… ah, y sin dejar de trabajar, porque los alquileres están por las nubes y a nuestra edad no tenemos patrimonio. ¡Qué locura! Pero estamos muy ilusionados.
¡Hasta pronto!, espero