Hay otros mundos, pero están en éste. (Paul Éluard)
Día lluvioso, sólo he perdido dos kilos después de estar pachucha una semana, con dieta blanda, sin picoteos… tengo que empezar a buscar trabajo de nuevo… Me ataca la melancolía, estoy en crisis. Decido salir a caminar con la cámara, antes que caer en la tentación y darme un atracón de bombones.
Paso por la tienda del pakistaní de mi barrio a comprar una alcayata para colgar mi adorno de Navidad. Entro. La tienda está tranquila, tres jubilados pasando el rato y yo. Curioseo por los pasillos donde puedes encontrar: ralladores de queso, calcetines, escobas, enchufes, velas, cubos, lápices… Si existe, mi tendero favorito lo tiene. Y sin que nadie te dé la lata con villancicos y mensajes con voz nasal de las ofertas del día. Qué feo es todo aquí, pero qué paz.
De repente el silencio se quiebra. Me sobresalto. Asomo la cabeza por encima de unos acebos de plástico, tamaño palmera del desierto, con bayas como tomates cherry. Y allí, en fila…
… Santas Claus de todos los tamaños que se contorsionan y cantan a volumen considerable, cada uno a su aire, despidiendo destellos multicolores. El sonido es como el de una taberna de borrachos cantantes en la que rompieran todas las copas con bolas de billar.
Ante mi cara de espanto, el pakistaní, con una sonrisa de dientes perfectos y blanco impoluto, me dice:
“Si, vende bien, pero vende más Santa Claus que sube balcones”
Antes de abandonar la tienda, le pido permiso para hacer una foto. Necesito pruebas de que no lo he soñado. Por suerte, los Santa Claus han enmudecido y recuperado la vertical.
Santa Claus que suben balcones…
¿Qué habrá querido decir? Miro al cielo para calcular si me dará tiempo de llegar hasta la playa antes de que vuelva a diluviar y entonces los veo… ¡¡Están por todas partes!!
Eh, tú la de la cámara, deja de gritar y tráeme un redbull, esa bebida que da alas, que estoy molido. Subo los treinta pisos y ahora me dicen que por el balcón NO, que tiene que ser por la chimenea, como manda la tradición. La madre que…
Con lo que odio el gotelé y encima de color rosa… Que ayer di un traspiés y al estamparme contra la pared me hice un piling completo, que el gotelé no sólo es horroroso, esas puntitas son peligrosísimas…
…pues yo no sé si me he roto los tobillos y el cuello o bailo break dance, ni me acuerdo cómo he subido hasta aquí. ¿Os suena Beefeater como una marca de agua?
Mira que adosado me he hecho con el paraguas lila y un tablón. Que uno no está para pasar la noche al raso.
Banco de Bilbao etc., etc. Je je, ya pueden ir pensando en cambiar el rótulo y de negocio; les hemos dejado sin blanca. ¿Qué creíais que llevamos en el saco, juguetes? Inocentes criaturitas. Ya sabéis el dicho: El que roba a un ladrón…
Me largo con la bici al aeropuerto, yo no aguanto aquí haciendo el tontolaba hasta que pasen las fiestas. Y al Polo Norte va a volver el reno Rodolfo, que un servidor se va a Brasil.
Olha que coisa mas linda
mas cheia de graça…
…Moça do corpo dourado
do sol de Ipanema,
o seu balançado
é mais que um poema,
na, na, na, na…
Gracias por no montarme.
Estoy para hacer bonito.
Gracias.
La vaca Margarita
¿Cómo que si no te traigo Alone in the Dark para Wii, no me dejas entrar? Mira que me desinflo y vas a tener que esperar al 6 de enero, a los Reyes Magos, que este año incienso y mirra tienen, pero oro, ni gota. No puedes pedirme algo nuevo cada vez que tengo que hacer mis necesidades… ¡Chantajista!
¡¿Y ahora como subo yo?! Que mala sangre, me han atado lo pies a la escalera y estoy más inmovilizado que la concesión de créditos… Qué cruz de Navidad…
Entre las roturas de cadera de los colegas y la mala baba que se les pone a los anti Navidad, me estoy forrando. Hop, hop, hop.
¡FELICES FIESTAS, abrazos y hasta el 2009! ¡Mimaos mucho!