Corrían rompiendo las cañas de los pescadores
Rumor de agua, risas de niños, crujir de arena.
Sorolla en la Mar Bella.
El sol me entibia como a un gato callejero.
Me llevo el horizonte en un bolsillo,
para medir los días grises con gama de azules.
Los paisajes se acumulan en mi retina
y se precipitan en mi alma llenándola de colores.
Se amaban por encima de todas la convenciones.
Cuando fue presentada a la familia, las mujeres criticaron su calva,
los hombres la extravagancia de su guante blanco.
Ella luce peineta modernista donde quieren anidar las golondrinas.
Los soñadores de día son esos tipos raros a los que les gusta la playa en invierno, imaginar que el tendero del barrio es un visir camuflado
o la pescadera una sirena que se estremece,
por debajo del mostrador,
cuando te corta la merluza en rodajas.