Hola amigos: os envío una foto de familia en un viaje “low cost”con el que pensamos dar la vuelta al mundo estas fiestas entrañables.
Crisis viaja en su platillo mediático e intenta estropearnos nuestro buen rollo insistiendo en que: nos deprimamos, nos metamos en una hipoteca y nos dejemos de frivolidades, bohemia y poesía.
Nina dice que tres días sin pienso y se zampa a Crisis de dos bocados, pero nosotros, como buenos padres, le inculcamos la tolerancia y el “NO a la violencia”. Aunque a veces nos den ganas de liarnos a tortas con más de un impresentable.
Amigos, nos os toméis tan en serio, nadie más lo hace.
Tratad de pasarlo bien que esto dura cuatro días. Relajaos, pasead, charlar, oír música, leer y disfrutad de la gente que de verdad queréis.
Cuando observo a esta leoparda alimentándose de bocatas en vez de zamparse una jugosa gacela se me desajustan las meninges. ¡A dónde nos está llevando el cambio climático! ¿En qué ha quedado la jungla del asfalto?
Unos pasos más abajo, este joven come con cuchara directamente de la taza y el señor de rojo, que van en un auto-choque. me mira a mí como si yo fuera la rarita.
Por asociación de ideas, me acerco a la Plaza de la Catedral donde ponen las casetas de Navidad a ver si encuentro al “caganer”, que no se por qué el ayuntamiento de Barcelona lo ha excluido de su belén.
Ahí está, tan gracioso, con su culete al aíre fertilizando la tierra como señal de prosperidad.
Y nosotros ¿qué?, me asaltan un bloque de barretinas. Son los “Tió” un tronco que se coloca en el salón y se alimenta de galletas, dulces y bebidas. Antes de la cena de Noche Buena o el día de Navidad se tapa con una manta y los peques de la casa le dan bastonazos…
… y le cantan “caga Tió” y el bueno del Tiò defeca pequeños regalos. Tradicionalmente sólo era un tronco, pero le han añadido cara, patitas y la barretina y son una monada.
Me encanta el sentido del humor de los catalanes. Aquí tienen preparado un ejército de “Tiós” por si el Tribunal Constitucional les tumba el estatuto que ya habían aprobado las Cámaras y los catalanes, porque sería una “cagada”.
El “galet” que aquí se come en sopa el día de Navidad, me sale al paso y tiene unas hechuras difíciles de fotografiar. Reconozco que es “kich”, pero más “kich” es el Papá Noel subiendo por una cuerda por los balcones o moviendo las caderas al son de una musiquilla repetitiva.
Además laescudella de Navidad con carn d´olla es una delicia. Yo le añado a la sopa piñones y un poco de queso rallado.
Huyendo de las aglomeraciones del centro, me refugio en el puerto, en un rincón donde sólo hay gaviotas. Ésta de la foto me mira… y voy yo y le cuento mis cuitas prenavideñas:
… que quiero que pasen las fiestas, que vaya follón, que me acuerdo de los que están solos, que tuve una infancia que pa qué… Cuando mi voz se quiebra con la emoción de mi sentida enumeración, me corta:
Y a mí ¿qué? Bastante tengo con ser la mascota del Partido Popular…
… y no apures tanto el encuadre que casi me cortas la cabeza.Y agáchate un poco, que en picado salgo más gorda. ¡Fotógrafa aficionada!
Qué depre me entra en Navidad. Camino hasta la playa y me relajo con el yoga.Por empatía, porque yo hago eso con la pierna y me descoyunto.
De camino a casa, dudo si tirarme el Tarot, comprarme una piedra de la suerte, que ya es suerte que sólo cueste 1 euro, justo lo que me queda para acabar la semana, o tirarme en el sofá, ponerme una peli china y pasar de todo. Me tienta lo de la peli, ya os contaré.