17 de mayo de 2010

Me muero

Autora de la foto, mi madre

Tengo cinco años. Me muero. Estoy en el centro de la cocina sentada en una banqueta. Los pies dentro del barreño de cinc. Hay un estropajo de cuerda nuevo y un trozo de jabón que parece un caramelo de miel.

Antes de empezar a morirme, Adela dijo que iba a la tienda hacer un mandado, que no me moviera ni jugara con el agua y lo pusiera todo perdido como era mi costumbre.

Mis pies se alejan, arrugados como dátiles secos. Un escalofrío recorre mi espalda desnuda de niña pequeña. El agua gris con rastros blancos de puntillas deshilachadas se mueve. Entre mis dedos naufraga un pez de nácar. Quiero salvarlo, pero no sé donde he dejado mis manos ni mis brazos.

Tengo sueño. Adiós pez, lo siento. Me muero. Trata de escapar, salta por la ventana. Detrás de los álamos está el río.

Lo primero que veo es a mamá con la mano en el pecho y la expresión de heroína de película muda. Oh, gracias Dios mío, le reza a la bombilla sin lámpara de mi habitación, en aquella casa en la que me cuidan o descuidan y que no es mi casa.

Antes de que mamá regrese al hospital donde trabaja y vive entregada a sus enfermos terminales le pregunto si han encontrado un pez en el barreño. Un pez de nácar.

-Trata de descansar, hija, ¡vaya susto nos has dado!

Insisto.

- No, no había ningún pez, me sigue la corriente.

- Adela, cualquier cosa, me llamas. Y no vuelvas a poner esa estufa. Es un peligro.

Cierro los ojos. Y sueño que el pez de nácar baila el vals con una medusa naranja. Estoy viva.

27 comentarios:

Tesa dijo...

Hola, no, no me muero, aunque este cuento esté inspirado en un hecho que me ocurrió hace nada menos que cincuenta años o por ahí.

Imaginaos el lujo de un baño a la semana en un gran barreño con un peeling completo a estropajo enjabonado...

Nada de nostalgia, os lo aseguro.

Gracias por seguir viniendo a pesar de mi inconstancia por falta de tiempo.

A ratitos me paso por vuestros blogs y me pongo al día. Me apetece.

Muchos besos,

Muchos besos.

cabopá dijo...

Ay Tesa, a mi también me bañaban una vez a la semana y me cambiaban la muda..
Aquellas camisetas recias de un punto-algodón que más que abrigar pesaban,¡cómo pesaban!
Sabes, el aroma del jabón Heno de Pravia, como la canción que después lo inmortalizó en aquel anuncio que, por lo menos a mi me recordaba el barreño de cinc...Yo tampoco lo añoro pero vaya época que nos tocó vivir a las que ya hemos cumplido ciertos años...Por lo que rememoras debemos ser más o menos de la misma edad...
El cuentecico que nos dejas hoy está lleno de sensiblidad y tiene tintes de autobiografico...Muy bien contado....BESICOS
Ah, si te pasas por mi ventana verás a Carmencica el día que la operaban de amígdalas...

LUNA dijo...

Que recuerdos....
Marujin por entonces viviá en Brasil.
Allí estaban entonces más "adelantados" y tenían baño dentro de casa con ducha y todo. Y se duchaba todos los dias...
Pero Pepito, también le contó lo mismo que contáis vosotras.
Que en la cocina, con cocina económica, en un barreño lo lavaban a trozos con estropajo y jabón (que hacía su madre, con el aceite que iba quedando de los fritos...)
Yo he visto fotos de Pepito con un babero a rayas, que según su madre me contó, todos los dias traía un botón roto y el dobladillo descosido, que ella arreglaba por la noche....

Eran otros tiempos... diferentes.... pero creo que para todos igual.
Un besito.

TriniReina dijo...

La escena me es muy familiar. El baño de cinz (no había otra cosa) el estropajo de esparto, el jabón... El brasero de cisco, las camisetas limpias puestas a entibiar... Sólo me falta el pez. Se ve que yo tenía menos imaginación.

Me ha gustado mucho el relato.

Besos y vida:)

Álvaro Dorian Grey dijo...

me gusta tu faceta de escritora... por cierto, que pose
saludo sy salud

José Núñez de Cela dijo...

baño semanal ... y colada semanal. También recuerdo el zafarrancho que suponía los lunes hacer la colada en casa: las sábanas, el olor a jabon (lagarto) las sábanas tendidas al sol y el olor a cocido; los lunes mi madre ponia la olla a cocer para dedicarse a la colada y siempre comianos lo mismo. La mezcla de olores era muy original cuanto menos. Pero no recuerdo peces, todo lo más otros aromas que subían del establo...

besos y no te preocupes, escribe cuando quieras, por lo menos así.

Lundra dijo...

qué bonito Tesa, qué bonito, me ha encantado tu cuento de vida pasada, aunque la prmera línea me supuso un escalofrío, ufff, no sé, pero luego me dejé llevar a aquellos años tuyos, de aquellos baños.

si mucho me haces disfrutar con tus fotos, no es menos lo que me encanta leerte, tus historias, tus cuentos, tus líneas, son increíbles, nada, que llevas el arte dentro, qué le vas a hacer.

un besazo grandote

Samuel Felip dijo...

¡Me habías asustado! ¡Sigues en busca del pez dorado, como David Lynch! Siempre un placer, y eso de la inconstancia, no hay nada que perdonar, siempre es un placer. Un abrazo.

Chus dijo...

A mi también ma bañaban una vez a la semana y en barreño, despues mi mamá me envolvía en una toalla y me tumbaba en la cama, mientras bañaba a mi hermano. Después me daba friegas con colonia por todo el cuerpo y como me gustaba!!!!.

Yo tampoco tengo nostalgia del baño semanal, jejejeje, pero si de aquellos tiempos, mas que nada porque entonces la tenía a ella y desde que se murió no ha pasado un día que me acuerde de ella y de esto hace ya 26 años.

Como siempre tus entradas tan originales y tan geniales.
Un beso

elisa gulminelli dijo...

qué buena historia! últimamente también me puse nostálgico-autobiográfica. si pasás por http://elisaenminúsculas podés leer la historia de mi loro. (odio hacer pubblicidad de mi blog, pero me gustaría compartir esta historia con vos) besos

Con tinta violeta dijo...

¡¡¡que recuerdos!!!
los barreños de zinc, en mi caso en "el terrao" (terrat)del pueblo del Maestrazgo donde vivían mis abuelos...que se llenaba en verano a las 9 de la mañana, para que se fuera calentando al sol y así a las una ya nos podían frotar bien, tras los juegos en la plaza. Así nos sentábamos limpios a comer, ja,ja.
Y no digamos las pastillas de jabón Lagarto, los estropajos de esparto, ja,ja.
Tierna y genial tu experiencia.
Besos!!!!

Tris-ynarud dijo...

Que fue del pez de nácar? Cualquier día lo encuentras.

1bes.

;)

Mos dijo...

Me he quedado algo perplejo por el título y el aire autobiográfico. Después, lo he leido con más calma.
Bonita foto y bonita niña. Luego, los recuerdos de infancia: a todos los de entonces nos es familiar el barreño de cinc y el estropajo de esparto. El famoso peeling lo odiábamos; parecía una tortura o un castigo. Después venía la muda limpia, la colonia de lavanda o de "Heno de Pravia", etc, etc.
Intuyo que hubo un desvanecimiento o una pérdida de consciencia. Tal vez por esa estufa encendida y la falta de oxígeno. O puede que la estufa fuese un peligro en sí.
El pez de nácar es lo último que recuerdas y lo primero que preguntas a tu vuelta. Para luego soñar con él y seguir teniéndolo presente.Interesante mezcolanza.
Han pasado muchos años, Tesa. Y aquí sigues contando historias; trabajando la imaginación, recordando etapas, reviviendo sueños,...No hay mejor señal para demostrar que se está viva; que está viva la misma niña de entonces. (Todos somos los mismos niños que éramos, con muy pocos cambios).

Un abrazo de Mos desde su orila.

Francisco Machuca dijo...

Salvarse dentro de un sueño.No hay nada más cierto.Como recuerdo la mayoría de mis sueños en muchos de ellos,estoy a punto de morir,ya sea porque alguien me asesina o,porque caigo a un abismo.Pero la salvación está en el despertar.Me pregunto ahora después de leer este maravilloso texto que has escrito,¿qué sucede cuando alguien muere plácidamente en su cama cuando está durmiendo? ¿lo sabe de antemano dentro del sueño? y si despierta ¿dónde?.

Besos y un fuerte abrazo.

LUNA dijo...

Querida Tesa, gracias por tu comentario en mi blog.
Muñequita linda....

Te das cuenta¿ cuántas cosas compartimos?
Seguro que esa persona que conoces, también sabrá quien es Libertad Lamarc....
Besitos, reina.

Tesa dijo...

LUNDRA: pues sí estuve a punto de morir.

La mala combustión de una estufa o brasero, no recuerdo. Cuando volvió la persona que me cuidaba de la tienda me encontró sin sentido.

Por suerte para mí, mi madre trabajaba en el Hospital y vino con un médico y me reanimaron. Me salve por los pelos.

Y aquí sigo dando guerra 51 años después.

Me alegra siempre que vienes a verme.

Muchos besos.

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SAMUEL: hola, Sam, ahí sigo con mi fantasía de niña salvada de morir en una cocina con los pies arrugados como dátiles intacta.

Un abrazo,

Luisa dijo...

Hay hechos que nos marcan para siempre. Un objeto imaginario que navega en la memoria como un cachivache fetiche. Ese pez de nácar existe realmente, aunque nadie lo viera y ni tú misma sepas con seguridad si tenía cola o sólo se podían apreciar de él sus ojos. Existe porque la niña del relato lo vio y ahora, cincuenta años después, vuelve a surcar las aguas del barreño de zinc.

Buen relato, Tesa. Me ha transportado.

Un beso muy fuerte.

virgi dijo...

Y bien viva, que escribe tan preciosas cosas.
El pez de nácar te regaló sus brillos.

lorezaharra dijo...

me ha gustado mucho tu blog, si quieres pasarte por el mío siempre serás bienvenida

Raquel dijo...

Muy bonito.
Qué sensaciones al leerlo y al leer también los comentarios de los demás. Ahí es donde nos damos cuenta de la edad que tenemos y que realmente las cosas han cambiado. Estoy pensando en mis padres y en cómo se sentirán al contarnos las cosas que ellos vivían de niños.

Miguel dijo...

Escritora felicidades :) cada vez que vengo me sorprendes mas!

Isabel Maria dijo...

Tesa que recuerdos del barreño de cinc.
Con el relato me ha venido recuerdos de mi niñez.

Un beso

Lois y Clark dijo...

En nuestra propuesta de hoy, encontramos un lugar para dar noticia de tu blog. Muchas gracias,
te esperamos.

Besos, Alfredo y Cass

Mercedes Cardona dijo...

MIS PENSAMIENTOS. MERCE CARDONA.

Dice. es la primera vez que visito tu casa. El relado me ha recordado miniñez, el barreño en la cocina.
Ahora lo tienen todo y nunca estan contentos, lo van a pasar mal, pues vienen tiempos dificiles....
Te seguire leiendo. me ha encantado.

Besosssssssssssssss

O Suso dijo...

Ai Tesa que lindo recuerdo, pero mas por ser con final feliz!
Un abrazo desde Rumania, y gracias por las visitas.

tag dijo...

Nos has relatado tus recuerdos infantiles con mucho detalle, casi fotograficamente.
Pero "jamía" el titulo???? ¡que susto!, me has puesto el alma en un puño.
No seas tan tremenda, jajajaja.

Un besito

Ñoco Le Bolo dijo...


Me gustó eso de rezarle a una bombilla sin lámpara. En verdad, eran tiempos de bombillas desnudas, sin pudor cuando estaban apagadas.
Me alegro mucho de que no hayas muerto. Sigue con estas entrañables historias de barreños (un lujo) y estropajos.



besos Tesa

CR & LMA
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