Cuando hablo y río mientras duermo y mis sueños son muy surrealistas, sé que ha llegado el momento de desfogar mi creatividad. Como no soy un genio, la inspiración me asalta en los momentos más raros.
Estaba guardando a Multiusos en su cajón de la cocina cuando me susurró entre chirridos de sus brazos múltiples:
No dejaré que Rallador pirata rojo secuestre a la Princesa sacacorchos.
Quítate de mi vista, adefesio
Atrévete conmigo rallador de parmesano. ¡Boca de alambre!, se interpone valiente Manos arriba. Voy desarmado. Pero no me das miedo.
Oh, no, no quiero que nadie salga dañado por mi causa.
Excusi, señorina, dijo Sacacorchos italiano, su causa es mi causa, y se lanzó a bailar una tarantela con tanta brio que acabo sudando la gota gorda y desconcertardo al pirata rojo.
La música atrajo a Diva que, divina de la muerte, entró en escena poniendo a la tragedia un toque de romanticismo glamuroso.
El pirata harto de tanto teatro, arrojó uno de sus ojos directo al gaznate de Diva y clavó el otro en su objetivo. Princesa, serás mía o de nadie.
A mí los cobardes, gritó Sacacorchos brazo de oro y de un mandoble del susodicho brazo mando al rallador al cajón de las sartenes de culo tiznado.
A bordo de una fiambrera llegó el Pirata negro gritando a barlovento: ¡Amor mío!
La princesa hechizada le dio un beso de tornillo y se fue con el cantando feliz:
"En un bote de vela a la mar me piro, que me lleve el viento muy lejos contigo…"
Oh, que romántico dijo Colador boquita de naranja mientras la pareja se alejaba por el fregadero.
Pero Colador tristón que era un agonías sentenció: - seguro que zozobran o se divorcian, ya no hay finales felices. La crisis acaba con el romanticismo.
Qué razón tienes Tristón el otro día uno de los jefes de mi hijo le dijo: se acabó el romanticismo, y mi retoño, que tiene bastante humor le soltó: No sabía que lo nuestro era una historia de amor, creí que era un trabajo mal pagado con explotación incluida.
Hijo, tú vales mucho.