1 de marzo de 2011

EL ALMACÉN DE LOS DÍAS PERDIDOS

 
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29 de noviembre de 2010

La despedida


Creo que ha llegado el momento de darle unas largas vacaciones a “El perfume de las moreras”
Desde 2007 que empezó a caminar, han sido 187 post, algunos muy entrañables para mí y otros más frívolos, pero en cada uno de ellos he puesto mi corazón, ese que late a deshora y asusta a los fonendos con su tic, tic, tac desordenado.
Necesito concentrarme y un poco de introspección y silencio para crear y esbozar mi nueva travesía. El año 2010 ha sido intenso en experiencias, unas buenas y otras no tan buenas que todavía no he procesado por falta de tiempo y sosiego.
Lo mejor del blog ha sido la oportunidad de contactar con personas de muchos lugares distintos, aprender y disfrutar con lo que me han contado y mostrado. Hacer amigos de verdad, de carne y hueso, con los que espero seguir comunicándome.
También creo que he perdido ingenio y frescura, que necesito renovarme. Algunos de mis post antiguos tienen más chispa, os lo aseguro.
Gracias a todos los que en algún momento habéis pasado por aquí, a los veteranos, que estáis desde el principio: Thoti, Ynaraud, ahora Tris, Carlota, Ñoco, Sam, antes Ordet. No puedo nombraros a todos los que sois algo más que amigos virtuales, porque la lista sería muy larga.
¡Hasta la vista!

20 de noviembre de 2010

Margarita: el encuentro


Allí estaba Margarita, entibiándose al sol en el horroroso suelo de mi oficina. Mis compañeros se habían ido a tomar café y yo me disponía a lavarme las manos antes de comerme una manzana. Sana costumbre que según el refranero inglés keeps the doctor away.
Margarita era una reina ociosa y consentida. Cuyo único destino era engordar y parir sin descanso. Pero su majestad soñaba en secreto con llevar una vida aventurera, con enamorarse, con criar a sus propios hijos y no aquella ingente cantidad de larvas por las que no sentía NADA. Un día, burló a la guardia real y escapó del hormiguero.

A punto estuve de despanzurrarla con mi temible 41 enfundado en botas de motorista, aunque yo me desplace en Metro, que además de ser cómodas, me dan un toque salvaje.
Hola Margarita, le dije, no te esperaba tan pronto. La hormiga movió sus seis patas reculando inquieta. La curiosidad y el deseo de compañía vencieron al miedo y me siguió. Se la veía tan negra en el lavamanos, tan fuera de lugar, tan desamparada…

Margarita lleva varios días sin comer. Acostumbrada a que la alimenten no sabe cómo procurarse comida. Cuando ve mi roja manzana sobre la mesa, pega un salto increíble para lo fondona que está y, dejando de lado sus modales reales, se abalanza sobre mi “sana costumbre” y le da un bocado tremendo.

Mientras compartimos la manzana (a mí las babas de hormiga no me tiran para atrás), hago que le leo los filamentos de sus antenas y le digo:
Margarita, soy tu hada madrina, se acabaron tus días grises. Voy a escribir el guión de tu nueva vida. Dejaré que te quedes conmigo en la oficina unos días y después volverás a tu función de reina ociosa y no recordarás nada de esto hasta el día señalado.

Margarita regresará al punto de partida de donde la rescataré para llevarla por las azoteas y los rojos paisajes de la imaginación al encuentro de Caramelito, un hormigo tímido, poeta, romántico y genial que será su gran amor y su compañero de viaje.
Dos etiquetas adhesivas olvidadas en un cajón me hablan al abrirlo:Semos” extrañas, me dicen. Y yo ya no sé si lo dicen por ellas, por mí o por Margarita. Se dice “somos” les digo, y las dejo junto a la hormiga para que le hagan compañía cuando me vaya a casa.

8 de noviembre de 2010

¿Seres o enseres? II


¿Qué está ocurriendo? ¿Alucino o es sólo mi necesidad de abstraerme?
Puede que sea fantasiosa, pero mi cámara no tiene imaginación ni sentimientos. Ella obedece a mi dedo índice y capta con su ojo flexible 18x lo que se le pone por delante.
¿Quién se va a creer que esos monigotes verdes y rojos, a los que nadie hace caso, tienen vida más allá de su cubículo de cristal? Que son temperamentales, aman, viajan, se aburren, me provocan…
No pienso hacer apología de mi descubrimiento ni pediros un acto de fe. No es mi estilo. A mí me van las pruebas, los hechos, los documentos gráficos…

Los hay que adoran la lluvia y los paraguas frambuesa.

O funámbulos de estelas que sueñan con ser pájaros.

Deportistas como estos dos que comparan sus bíceps de un cruce a otro del paseo.

Al atardecer, practican el monigo-surfing en esta ingeniosa nave que se han construido con un ventanuco de última generación arquitectónica barcelonesa.

También hay héroes, como “Fortachón” que practica el vuelo y la mística sobre la tapia del cementerio en el ocaso.
No consigo comunicarme con ellos. Hablan una mezcla de catalán, lenguaje binario y secuencial caótico.
¿Tratan de decirnos algo? ¿Que hay otros mundos, pero están en éste? ¿Qué no soportan nuestra indiferencia? ¿Qué los aceptemos y los queramos como son?

Pincha aquí ¿Seres o enseres?

Si quieres conocerlos y ayúdame a averiguar que quieren de mí, de ti , de nosotros. Gracias.

24 de octubre de 2010

Ossobucco en PHAKTORYA

Portada del disco. Foto y diseño: Ossobucco

“Ossobucco nace en Madrid en el verano de 2002. En un principio utilizan un formato acústico puro, incidiendo en la esencia de las propias canciones para posteriormente evolucionar hacia un sonido más eléctrico y electrónico consiguiendo los contrastes que hoy representan la base de su sonido”

Ese primer párrafo pertenece a su biografía oficial pero prefiero contarlo a mi manera.

Jhosua y Adrià se conocen en un curro cutre de camareros. Se hacen amigos. Empiezan a quedar en casa para tocar un rato y olvidarse de los donuts pegajosos, los clientes mal educados, los jefecillos rastreros y demás fauna que puebla su jornada en un céntrico local de Madrid.

Poco a poco, como dicen ellos “casi sin querer” van armando canciones. Cada uno compone por su cuenta y luego juntos discuten los arreglos y acuerdan el resultado final.

Se divierten, pero también ensayan mucho. Se encuentran con material para hacer un disco. Material que empiezan a mostrar en entrañables directos sin amplificar al principio y luego con más equipo. La acogida y la complicidad que consiguen les animan a seguir adelante.

En sus vacaciones de 2006, con todos sus ahorros y más se van a grabar a Buenos Aíres. Disponen de 11 días. Sólo Pablo Sbaraglia se atreve a producir un disco en esas condiciones.

El Sello Autor de las SGAE les hace el disco físico, aunque ellos mismos acaban diseñando la carátula, el soporte y las giras que se montan en su tiempo libre por la FNACS en una furgoneta alquilada. El Sello no hace NADA, pero eso es pasado.

En el verano de 2009 vuelven a Argentina, mismas condiciones, pocos días, tomas directas y la maestría de Pablo Sbaraglia de nuevo. Mezclan desde Madrid, utilizando el Skype. Debido a la diferencia de horario con Buenos Aires, sus horas de descanso se resiente, pero puede más el tesón y la emoción de ver su esfuerzo recompensado por un disco mucho mejor que el anterior:

PHAKTORYA, que os podéis descargar gratis aquí: http://www.ossobucco.es/

Os recomiendo escuchar su música con auriculares, para que no os perdáis sus sorprendentes arreglos. Y os pido que lo difundáis entre vuestros amigos y colegas, si os apetece.

Son músicos autodidactas. Componen música y letra, arreglan, cantan y se promocionan como pueden. Siguen trabajando en otros empleos para sobrevivir.

Adrià es mi hijo y siento mucho cariño por Joshua, pero eso es otra historia, y aquí estamos hablando de buena música y esfuerzo.

La última foto la he cogido de su Myspace: http://www.myspace.com/ossoybucco