lunes 19 de mayo de 2008

Lloro porque me da la gana

Tiendo una rima húmeda

entre dos calcetines

un agobio, una promesa.

y varios silencios.

Mis pensamientos tienen arrabales

por los que nadie transita…

Un día de repente, zas, se rompe el corazón

y la sonrisa se niega a salir de casa.

Camino sin sonrisa,

y los charcos revelan

el ir y venir

de mis obsesiones.

Atravieso el cielo a nado

entre dos aceras.

La calle donde vivo

tiene nombre de playa.

Los monjes lloran contra el muro

y las tapas de los bares

se ahogan en cañas de cerveza.

Llueve…

Me doblo en tres

y me guardo en un armario

mientras dos gotas se suicidan

contra los cristales.

Sigue lloviendo…

Ave, María,

Nunca serás mía,

canta la vecina

y las gotas abrazadas

se estrellan contra el pavimento rojo.

Llueve, intensamente…

Y mis pensamientos siguen teniendo arrabales

por los que nadie transita.

Si estoy melancólica leo poesía. Y leer a Lorca cuando llueve es lo que tiene. Aquí os dejo un trocito del poema que inspiró esos pensamientos desordenados míos.

“…Nosotros ignoramos que el pensamiento tiene arrabales donde el filósofo es devorado por los chinos y las orugas y algunos niños idiotas han encontrado por las cocinas pequeñas golondrinas con muletas que sabían pronunciar la palabra amor…”

Lorca, en Panorama ciego de Nueva York

viernes 16 de mayo de 2008

Mi gata cumple años

Nina nació en un corral de vacas en un pueblo cerca de Santander hace doce años, que traducido a humanos serían unos 65. No sé si hubiera sobrevivido si a alguien no se le ocurre traerla a casa.

Era una bolita café y canela que me miraba asustada con dos trocitos de cielo incrustados sobre una húmeda nariz de terciopelo negro.

La llamé Nina, que significa muñeca en catalán, aunque el nombre ha ido mutando, a nini, nineta, pulgarcita, cosita…

Nina es mimosa, salvaje y caprichosa como una diva.

Hemos pasado doce años juntas, tres mudanzas y superado algunos inconvenientes:

Hongos que me dejaron marcas en la piel durante más de un año, otros que le colonizaban sus orejas con insistencia, un cáncer… y ahora que está divina, asma controlada con una inyección de cortisona cada mes y medio.

Su primer veterinario, un hombre que amaba los gatos, me dijo entre bromas y veras:

“Cualquiera la hubiera arrojado a la bahía”

Y se hubiera perdido estos doce años en los que ella me ha demostrado su incondicional amor animal. Las carcajadas que me provoca su extravagancia alocada de siamesa, volteretas y posturas incluidas. Su ronroneo suave que la calma y me calma. Su compañía.

Adoro su belleza al caminar, su elegancia, su mirada estrábica con las que se comunica o trata de adivinar mis estados de ánimo.

Me da cabezazos en las piernas para que le haga caso, maúlla lastimera cuando me depilo las cejas; comprendo su espanto tengo cuatro pelos mal contados.

Duerme a mi lado sobre la cama, toda la noche, cosa rara en un gato que suelen estar activos a esas horas. Ella ha adaptado su horario al mío.

Mientras tomo la ducha me espera en la alfombra del baño, mirándome al revés.

Cuando vuelvo a casa la encuentro esperando en la puerta.

Si no hay extraños, porque es tímida, ella siempre está a mi lado. A veces se rinde, harta de mis idas y venidas y se queda en mitad del salón reprochándome con la mirada que no me siente de una vez.

Si leo se tumba en mi regazo. Si escribo en el ordenador, en un puf que he puesto para ella al lado. Cuando corrijo o escribo a mano encima de las cuartillas sobre la mesa.

A parte de su asma controlada, Nina está sana, ágil, mantiene el tipo.

Es sibarita, come pienso especial y alguna vez gambas como capricho, pero sólo si están cocidas en su punto. Le entusiasma desperezarse en las sábanas limpias.

No le gusta estar sola. Si no duermo en casa llora y se esconde dentro de un armario donde pena por mi abandono.

Te quiero, viejita. ¡Feliz cumpleaños!

Borges

… eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos.

Neruda

…sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere…

Baudelaire

Ven, mi hermoso gato,

cabe mi corazón amoroso;

retén las garras de tu pata,

y déjame sumergir en tus bellos ojos,

mezclados de metal y de ágata…

Gloria Fuertes … el pastor de gatos se reía por nada, o mirando a su vecina prisionera. Era entendido en noches y sabía sin mirar el reloj la hora que era, y subía y bajaba su rebaño de gatos por los campos de tejas. Algunos aseguran que está loco, otros que está poeta, yo, que lo trato mucho, sólo digo que es un sabio vestido de princesa.

lunes 12 de mayo de 2008

Encuentro de blogueros artistas

Dirección Lleida. Madrugón desde Madrid. Empiezan a poner las calles. Los noctámbulos vuelven de fiesta perjudicados por el engaño de la noche, donde todos los gatos son pardos, los colegas se multiplican y las penas se suicidan en los retretes.

9:40 estación acristalada de Lleida. Llueve. Maribel, el alma de este encuentro, y Estel una valenciana adicta me esperan.

Vamos directas al centro cultural de Balàfia. Café compartido, Maribel, Carlota, Ynarud, Lucas, Mos, Luisa, Aurora…Santiago… calidez y amistad…

Al lado de nuestra exposición de pintura y fotografía se disputa un campeonato de ajedrez. Los blogueros alborotamos al calor de los encuentros, las presentaciones, los reconocimientos y los jugadores nos reprueban con la mirada entre movimiento y enroque.

Unos cuantos nos vamos a comer, sigue lloviendo. Sobremesa larga. Maribel nos regaña, venga, venga, que son casi las cuatro. Sin siesta y sin cambiarnos de ropa, menos Estel, que se ha vestido para la ocasión antes de comer; mujer previsora. Nos vamos al teatro donde está a punto de empezar la maratón.

Buena entrada, nerviosismo entre los blogueros, los poetas locales se unen al evento. Aquí caben todos, esto es poesía, la vida rima y somos adictos al verso.

Fernando de Zaragoza lee su primer poema mientras le prueban las luces. Risas. Hay música de fondo para los que la quieran. Con un músico en directo y enlatada.

La concejala de cultura del ayuntamiento nos da coba, qué bueno esto de la poesía, mejor que nada, pero hace mutis por el foro en cuanto baja del escenario. Ella se lo pierde. Algo más de cuatro horas con pequeños descansos. Chute directo de versos en vena. Tiernos, surrealistas, de amor, de denuncia, melancólicos, nostálgicos, coloridos, negros, añiles…

Suena la saudade del gallego, el catalán con sus eles íntimas… No hay idiomas, sólo ritmo en las palabras…

La vida rima se emociona, fumata blanca para los sentimientos de los poetas más jóvenes, que se desmadran un pelín, pero a cambio nos dejan su alegría, y su talento. Los poetas más serios mueven la cabeza, pero aquí cabemos todos, porque nos une una pasión: somos adictos al arte, somos adictos al verso.

Cena copiosa, charla de madrugada, últimos versos de sobremesa, los camareros nos acorralan con las mesas puestas para el desayuno. Nos vamos. Que descanses, felices sueños.

Los versos se agitan en mi cabeza, dibujan espirales para subirse hasta mis orejas y asomarse al exterior, se columpian en mis pestañas y…

…sueño: “que no es momentos para tristezas, que me visto de colores por 90 motivos; Que estoy a 30 vidas de los sueños de otros. Oigo al buitre de Gsus que grazna suave, como un susurro y lloro. Quisiera poder fundirme en una plata versada, liviana como el viento. Una letra me corta un dedo y la sangre forma una palabra que no entiendo.

En la hora incierta soy el peligro. Te vi bailar bajo la lluvia y tenías peces en los pies. Vi al hombre que habita tras la puerta que yo cerré. Y me emocioné con Mos, que le dice a su amor: quería decirte que aquí me tienes, con mis carnes con mis años…quería decirte que te quiero.

Llega esta rabia imprecisa que me come los dedos, que me obliga escupir entre las uñas letras. Dejo la piel para los expertos. Aunque algo sé… de cerezas descarnadas; Me siento paraje de sombras exóticas, barco perdido en la inmensidad de la mar, Amb el brunzit sec del vent de sère…No sé que tens, però quant el miro, tremola tot el meu cos;

Canto este fado que me sale de la garganta y la vaca con ruedas activa el ventilador de su cabeza.

Se deja llevar mi alma por dulces sueños, mientras inventa valles y caminos.

Me siento una mujer en cruz, en una mano los latidos, en la otra los pensamientos.

Fue una cita a ciegas, luminosa realidad, y una que no fue, quiso ser. Porque un hombre cuenta tantas veces sus historias, que al final el mismo se convierte en esas historias.”

La cursiva de mis sueños es copyright de los adictos al verso participantes.

miércoles 7 de mayo de 2008

La creación

Dios hizo al hombre de barro. Lo dejó secando al sol y todavía no ha regresado.

Las mujeres ya estaban hechas, por mucho que los cronistas se empeñen en esa tontería de la costilla. Si fuera así, al de barro le quedaría ancha la chaqueta.

Las ánimas se ofrecen como modelos para artistas contemporáneos después de encontrar el paraíso cerrado por desaparición del titular.

La serpiente se ha jubilado y vive en la bañera de un cronista de prensa rosa. El manzano de la discordia resulta que es un ciruelo cargadito de manzanas, trala - rá…

Si esto no es un desatino, ¡que venga dios y lo vea!

sábado 3 de mayo de 2008

Las vacaciones de RIN TIN TIN

101 regimiento de Caballería/ Cabo Rusty/ Ford Apache/ EEUU

Querido Rusty:

la abuela se ha empeñado en que tome mis baños de mar y me ha tenido en remojo tres horas. Impertérrita antes mis protestas de que ya estoy viejo para estas costumbres de veraneantes urbanitas. Te aseguro que el agua del Cantábrico esta fría de narices, por no decir algo más fuerte.

Hemos comido un bacalao al pil-pil para chuparse las patas. Espero que el guiso y la ración ingerida la mantengan fuera de combate un rato y me de tiempo a acabar la carta.

Los apaches son unos benditos comparados con tu abuela. Tenemos una hoja de ruta que ni el regimiento 101 en sus épocas de más trasiego con indios y forajidos a diestro y siniestro.

Ojo, que despierta. Se acabó el relax.

Continuará…

Hola de nuevo, añorado amigo. La abuela ronca por fin en su habitación, exhausta. Se ha tomado una tila con pasiflora con unas pastitas de té que hemos comprado en una pastelería muy glamorosa del centro. Yo una salchicha a la plancha y de postre un hueso de broma con sabor a costilla de cerdo muy gracioso.

Aprovechando que la luna está llena, te escribo cerca de la ventana donde he arrastrado mi cama para disimular, a pesar de que la abuela insistía en que un lugar con corrientes de aire no es adecuado para mis huesos desgastados. Ante mi tozudez en colocar la cama aquí, ha optado por ponerme una mantita supletoria muy cálida.

“Que descanses, pequeño” me ha dicho dándome un beso en la cabeza y una palmadita en el lomo.

Por la tarde hemos ido paseando hasta la plaza del ayuntamiento. Allí, la abuela sentada en un banco y yo tirado a la bartola hemos pasado el rato viendo como los niños gritan, suben, bajan y giran en el tío-vivo. Un artilugio muy historiado y antiguo, como puedes ver en la foto.

Tanta vuelta ha acabado por hacerme el efecto de un péndulo de hipnotizador. Vamos, que me he dormido como un abuelete al sol, con lo que yo he sido, eh, Rusty.

De repente, me despierta el relincho desesperado de unos caballos. Corro en dirección al sonido, arrastrando a la abuela que nunca suelta la correa. Oh, Rusty, los caballos del tío vivo están a merced de las olas, nadie se ha percatado de nada. Los niños siguen riendo, girando en el resto de animales y artefactos sin darse cuenta de la desaparición… Ladro nuestra contraseña y oigo al momento el toque de tu corneta.

“Estáis salvados” les grito imponiendo mi potente ladrido al jolgorio

“Rin tin, Rin tin, ¿qué te ocurre que estás tan agitado?”

Entonces me despierto, Rusty. He tenido una pesadilla. Me he reído para mis adentros y he hecho como que me perseguía la cola y otras tonterías por el estilo que es mi forma de demostrar que me lo paso bien. Hasta que la abuela, con esa cara de sargento que pone, me dice:

“Rin tin, compórtate, que ya tienes una edad”.

¡Ahhhhhh! Rusty, acabo que me muero de sueño.

Antes de cenar hemos ido a dar un paseo cerca del mar y nos hemos sentado un rato. La abuela me ha enseñado el Centro Kursaal , el edificio iluminado que ves en la foto, donde, entre otros eventos, se celebra el Festival de Cine de San Sebastián.

La abuela me trata muy bien, pero echo de menos nuestras aventuras y a los apaches, que miran que dan guerra, y el Fuerte con su polvo, su olor a cuero y caballos. Soy un perro de acción y a mí esta vida de señorito de provincias, me aburre bastante.

Mira qué guapos y jóvenes estamos aquí. Ésta es mi foto favorita y la abuela la ha enmarcado para mí. Siempre la miro antes de dormirme.

Buenas noches, Rusty. Espero que entiendas mi carta, no estoy acostumbrado a escribir, ya sabes que soy un perro de trabajo, un soldado raso…

Ah, mis huesos están ya recuperados, ven a buscarme en cuanto puedas.

Tu perro que te quiere y te añora,

Rin tin tin

http://seriestvweb-mag.iespana.es/series/rintintin.htm

jueves 24 de abril de 2008

Mari Pili y Liliput, un cuento de amor ilustrado

Mari Pili y Liliput viven en una de las estanterías de mi casa. No me importa que las visitas los miren con guasa. No tienen estilo ni parecen valiosos, pero sí lo son para mí. Cómo se cruzaron en mi camino es el inicio de este cuento de amor.

Cuando era pequeño, mi hijo Adrià recolectaba en una caja de zapatos tornillos, piezas de lego, botones y trozos varios de consistencias inesperadas. Su arsenal estaba destinado al proyecto de un robot inteligente que se encargaría de todas mis tareas para que yo dispusiera de tiempo para jugar.

Nunca olvidé aquella enternecedora oferta. Parece que él tampoco, y una Navidad me regaló a Liliput en memoria de aquel sueño que no pudo cumplir.

Mari Pili lleva conmigo más de treinta años. Se la trajeron de Alemania a una compañera del cole. Una pecosa consentida y mimada insoportable que la arrojó al suelo enfadada, porque, según su criterio, era horrorosa.

“A mí me gusta su sonrisa”

Me miró un segundo desconcertada. Y sin pestañear, clavó con saña el talón de su zapato gorila sobre la cara de la muñeca diciendo:

“El monstruo es tuyo, si queda algo”.

La robustez de la fabricación alemana ganó al sadismo de la pelirroja.

Recogí la muñeca del suelo y mientras la bañaba en la fuente del patio, donde sobrevivían dos peces naranjas, tres renacuajos transparentes y una libélula verde le dije:

“No eres fea, sólo distinta. ¿Te gusta Mari Pili? Suena chispeante”.

Cuando se hizo mayor, le quité sus ropas de niña y la vestí de largo con un pañuelo chic que me había regalado mi amiga pija. Como no tengo costumbre de guardar los mocos, uso de esos de papel que se tiran. Y ella está preciosa con él. Mi amiga no me lo perdonado.

Liliput y Mari Pili, al principio ni se miraban. Épocas distintas, distintos intereses y procedencias…

Él es frío como la lata, y ella, con su trauma infantil de fea ni siquiera lo intentó con “el mosito” un oso roñoso con más años que las pirámides y un solo ojo, que de buen grado la hubiera achuchado entre sus brazos de felpa.

Juzguen ustedes, yo me he limitado a encuadrar con mi cámara las escenas del romance tórrido de estos dos. Mi foca antiestrés “Bobita”, también anda trastocada, se ha pirado de mi mesa de ordenador y anda componiendo escenas babositas con la pareja.

“Prefiero ser la mascota de unos enamorados, a que me estrujes entre tus manazas. Que deberías medir un metro noventa para tenerlas tan grandes”.

¿Me estás llamando acaso desproporcionada o inarmónica, foca gomosa? - Le dije fuera de mí- . ¿Y la cara de estreñida de Mari Pili…? ¿Y… esos pelos y esa boca que se la pinta a navaja…?

O el enano de hojalata, que tienen más cuerda que pestañas y menos cintura que un dado… ¿Eh?"

Bobita se ha montado un jacuzzi en la taza de desayuno de mi chico y me ignora.

Amigos, qué malos son los celos. Qué arrebato tan ruin por mi parte.

Mi pequeña Mari Pili y Liliput, pasando de mi frustración envenenada, retozan sobre el mantel rojo pasión de la mesa de la terraza. Él corta un geranio de la maceta para su princesa y el amanecer los encuentra susurrando palabras de amor sencillas y tiernas.

domingo 20 de abril de 2008

Víctimas, cómplices y verdugos

Foto de Pere Tordera

El 21 de mayo de 1991 visité el País Vasco por primera vez. Un día después de un atentado en la casa cuartel de Vic donde perecieron diez personas.

Después de un recorrido por la ría de Bilbao, entré en un local a comer algo. La tele estaba encendida. Las noticias mostraban las imágenes de atentado, daban las cifras de muertos y heridos. Me extrañó que los parroquianos no sólo no hicieran ningún comentario, cosa improbable en cualquier otro lugar de España, sino que miraran de reojo y siguieran hablando de frivolidades como, comida y fútbol, obviando el horror que algunos de sus paisanos habían cometido en su nombre.

En 2004 vuelvo. En una reunión familiar en un maravilloso txoko lo primero que me advierten es que no se habla de religión ni de política. Ni en broma. Lástima. Quería preguntar a esas buenas personas por qué son tan cobardes. Por qué la iglesia católica está al lado de los verdugos y no de las víctimas. Y por qué creen que en Cataluña no ha prosperado el terrorismo; será porque la gente lo rechaza abiertamente y nunca ha permitido que unos pocos irracionales condicionen el futuro de todos. Allí la gente sí habla de política, también de comida, de fútbol y hasta de religión a pesar de que sus iglesias son las más vacías del reino.

Marzo, 2007. Comemos en un encantador restaurante del barrio de pescadores de Donosti. El dueño se queja de la visión que se tiene de los vascos. Le digo en mi condición de madrileña, habiendo residido muchos años en Barcelona y viviendo ahora en Madrid, que a los que en realidad se les tiene manía es a los catalanes, sobre todo por el centro. Que cuando ETA mata, en las manifestaciones se grita: ETA no, vascos sí, pero cuando la reforma del estatuto de Cataluña en muchos lugares se boicotearon los productos catalanes, hecho que nunca ha sucedido con Euskadi.

El hombre se incomoda, teme que la charla vaya por otros derroteros y hace mutis por el foro. Me quedo con las ganas de decirle que lo que le debería preocupar es que tantos vascos no griten que están hartos de que su libertad la tengan secuestrada unos pistoleros. Empezando por la actitud del partido que gobierna el País Vasco, que a menudo ha parecido tibio con los verdugos e indiferente con las víctimas.

Hoy leo en el diario El País, que en Mondragón, en la sede del Banco Guipuzcoano, lucen las fotos de los verdugos, no las de las víctimas. Las victimas en Euskadi tienen que pedir perdón por dejarse matar y crear tanto problema a una sociedad amordazada y miedosa.

Cuando el periodista le pregunta al director, éste le dice nervioso que siempre han estado ahí.

"¿Permitiría que un banco de la competencia empapelara su fachada anunciand créditos más baratos?"

"Hombre, eso es distinto…"

Señor director, usted es cómplice y también lo son los clientes que nunca se han quejado de que la verja de su señorial Banco haga apología del asesinato. Son todos cómplices de que a Isaías Carrasco, su vecino, del que no hay ni rastro en su recuerdo, lo asesinaran sólo por militar en otro partido. Isaías era un obrero. Nada sospechoso de conspirar contra Euskal Herria.

Me da igual que el País Vasco sea independiente o no, pero no me da igual que se mate por esa idea tan anticuada en la era de la globalización.

Se me encoge el alma por la soledad de las víctimas, me avergüenzo de la cobardía de la mayoría, admiro a ese puñado de valientes que hacen de diana para que los vascos de bien puedan seguir practicando la huida.

Mi cariño y recuerdo para los que se atreven a utilizar la libertad poniendo su vida en riesgo. Mi desprecio para los cómplices que miran para otro lado, que sepan que también tienen las manos manchadas de sangre.